Ya es como un mantra para nosotros repetir que el mundo digital es más humano que el mundo industrial que estamos dejando atrás y que viene desde la revolución industrial, donde el tratamiento de personas era como el de mercancías, por lotes, por fechas, por grupos, por las segmentaciones que eran posibles. El nuevo mundo digital como su tratamiento de los datos permite personalizar la relación, que el lote sea de un solo individuo y que la relación sea directamente con la persona.

Si esto es así, si el mundo digital es más personal tenemos que conocer mejor a las personas. Para esto nos ayudan los avances de la neurociencia. Uno de los descubrimientos más extendidos es el de que los seres humanos somos más que seres pensantes, seres sintientes. El peso de las emociones en nuestras decisiones y en nuestros razonamientos hace que no podamos pensar en nosotros cómo máquinas racionales como a veces se nos ha querido definir desde la filosofía, “pienso luego existo”. Estamos muy lejos de ser un ordenador por mucho que a menudo se use esa analogía errónea para nuestro cerebro. Los últimos avances en economía, por ejemplo son aquellos que nos hablan de sesgos en nuestra manera de enfocar los problemas y tomar decisiones económicas. Por ejemplo en el mismo reto no tomamos la misma opción si esta se nos formula como una pérdida que si se nos presenta como una ganancia.Para conocer más de todo esto recomiendo la lectura del libro “Pensar rápido, pensar despacio” de Daniel Kahneman (Premio Nobel de Economía en 2002)

Por eso me ha parecido muy interesante este nuevo informe publicado por el World Economic Forum en el que revisa cómo la tecnología puede ayudar a una educación más “humana”. Una educación que tenga en cuenta que aprendemos mejor si aprendemos con la colaboración de las emociones positivas y no contra ellas, como ocurre ahora y también que aprendemos mejor socialmente, con otros, con nuestro iguales, con nuestros amigos.

El Informe titulado: “New Vision for Education: Fostering Social and Emotional Learning Through Technology” analiza cómo la tecnología puede ayudar no solo a desarrollar competencias cognitivas, sino también habilidades sociales, y emocionales que son esenciales para una educación del siglo XXI.

Os invito a leer el Informe y a profundizar un poco más en esta idea de que lo digital es más humano y que la tecnología solo tiene sentido si nos ayuda a desarrollarnos del modo que es natural para nosotros, del modo en que A, con emociones y con un entorno social de apoyo.

El mundo es más social, es más emocional y está formado por conocimientos, habilidades y actitudes y ninguna de ellas puede faltar.