Siempre me ha gustado el concepto de ecosistema. Introducido por los biólogos en los años 30 del pasado siglo, lo que viene a constatar es que todos los animales que conviven en un mismo medio son dependientes unos de otros para alcanzar un equilibrio. Los biólogos llegaron a este punto cuando sus datos les indicaron que el estudio individual de los animales no tenía sentido, que lo esencial eran sus interacciones, sus relaciones y que el desequilibrio de una especia afectaba al resto. Esta interdependencia estuvo también en la base del pensamiento ecológico, nada es aislado, todo está relacionado con todo de algún modo. Los animales se relacionan unos con otros a través de acciones como depredación, parasitismo, competencia o simbiosis. Es decir compiten, pero también colaboran, forzadamente como en el parasitismo o voluntariamente como en la simbiosis.

Por eso cuando vi el informe de IBM, sobre “la nueva era de los ecosistemas” no pude dejar de leerlo porque el mundo digital y el mundo de los negocios es por antonomasia un mundo interdependiente y complejo, un verdadero ecosistema en el que cada acción afecta positiva o negativamente al resto de agentes, sobre todo empresas, les da más oportunidades o los empuja a salir del mercado, en todo caso provoca sus mecanismo de adaptabilidad y estimula la innovación. El estudio les llama ecosistemas de negocio porque los ve diferentes a las redes y a los mercados, con otras cualidades diferenciales.

En este estudio, el Institute for Business Values de IBM hace algo muy importante, clasifica los ecosistemas en función de dos variables, algo que siempre hacen muy bien los consultores y que siempre nos fascina por su sencillez y porque es fácil de recordar. Desde aquella clásica matriz del BCG de los años 70 que ordenaba los negocios de una empresa en: vacas, perros, estrellas o incógnitas; no nos podemos resistir a una buena tabla de doble entrada.

En este caso las dos variables de un ecosistema de negocio del mundo actual son: la complejidad y la orquestación. Ambas requieren una explicación.

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La complejidad nos habla del número y la diversidad de los participantes en ese ecosistema; también de la sofisticación de las actuaciones en el ecosistema y de la naturaleza de las relaciones que se establezcan. Para aclararlo un poco, un nivel de complejidad alto significa que  la dificultad de entrada es alta, pero sobre todo debido al conocimiento o recursos necesarios son difíciles de replicar. En un entorno de complejidad alto habrá pocos agentes, su rol será seguro y la presión competitiva baja. Esto seria el caso de entornos como la extracción de petróleo o la generación de electricidad. Sin embargo, un nivel de complejidad bajo, significa entornos con muchos agentes, en los que los nuevos entrantes son un reto y donde la posición de cada uno está desafiada en cada momento, es fácil replicar sus capacidades y no hay ventajas competitivas significativas. Un ejemplo serian los ecosistemas de bienes de consumo.

El otro gran eje es la orquestación, la coordinación, las reglas. Mide hasta que punto un agente tiene poder o influencia sobre otros en el ecosistema. Una orquestación estrecha significa que hay agentes que tiene capacidad para influir a todos en el ecosistema y que de algún modo tienen un cierto control del conjunto de agentes. Un ejemplo serian las industrias muy reguladas, como los servicios financieros con los bancos centrales. Una orquestación  laxa o suelta es aquella en la que cada agente no tiene una gran capacidad para influenciar o forzar a otros a hacer algo, no hay un poder central o unas reglas que se extiendan a lo largo del ecosistema inalterables. Un ejemplo seria Internet en entornos  que protejan la libertad de expresión lo que da bastante independencia a los agentes involucrados.

En función de esos dos ejes y de sus valores se tienen cuatro tipos de ecosistemas a los que se le han puesto nombres inspirados en la naturaleza con lo que el sentido de la metáfora de  ecosistema crece:

  1. Alta complejidad y orquestación estrecha. El orgullo del león
  2. Alta complejidad y orquestación laxa. El nido de avispas
  3. Baja complejidad y orquestación estrecha. Manada de lobos
  4. Baja complejidad y orquestación laxa. Tanque de tiburones

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De un modo intuitivo podemos pensar que el entorno tanque de tiburones debe ser el más sangriento y en el que es más difícil sobrevivir. Y así es, baja complejidad significa bajas barreras de entrada y muchos competidores entrando constantemente, amenazando con sustituirte en el mercado. Baja orquestación significa al mismo tiempo poca influencia en el comportamiento del resto. Aquí la supervivencia depende solo de uno mismo, no hay seguridad, no hay reglas en que cobijarte y la tensión es máxima y la necesidad de innovación es permanente para diferenciarte y capturar el valor que cambia de manos constantemente. Es el caso del mundo del comercio al por menor,  hoy y en el futuro. Los consumidores pueden elegir diversos canales, físicos o digitales, dispositivos, y hay constantemente nuevos agentes y nuevas experiencias de compra que desafían a los negocios existentes, pero también hay mucha innovación , es un mercado que nos sorprende constantemente.

El nido de avispas nos habla de una mayor seguridad, no hay gentes externos que no sean avispas, que puedan entrar, pero hay que ganarse la vida entre tus iguales en los que no tienes apenas influencia. Hay barreras de entrada que impedirán a otros retarte pero el valor puede ir cambiando de manos dentro del ecosistema. Este seria el caso del mundo del Entretenimiento mediático. Aquí los contenidos de calidad siguen siendo caros lo que dificulta la entrada de otros. Aunque haya muchos videos amateur en Youtube o en Facebook, incluso con muchas visualizaciones, su capacidad de hacer dinero con ellos no es comparable a la de los contenidos profesionales todavía, no son un reto. Sin embargo, el consumidor puede llegar a estos contenidos de calidad de muchos modos: dispositivos, plataformas, formatos, y querrá ese contenido en cualquier momento, en cualquier lugar y del modo que le sea más conveniente y la captura de valor de cada agente cambiará a menudo debido a este comportameinto de los consumidores.

La manada de lobos es la versión opuesta. Aquí entrar no es difícil, no hay que realizar tareas difíciles, pero hay unas reglas muy fuertes para actuar en grupo, cada uno tienen un papel y desde allí influye en el resto, pero existe el riesgo es que tu papel puede ser realizado por cualquier otro por lo que tu riesgo de desintermediación por un nuevo entrante existe. Las actividades de cada uno pueden ser simples pero el conjunto es complejo y funciona gracias a esas reglas (un homiguero sería también un buen ejemplo). Un ejemplo real será el mundo de la Energía y las Utilities en el futuro. Cada usuario será consumidor, pero también podrá ser generador. Venderá y comprará electricidad según el momento del día a empresas diferentes, incluso podrá almacenar electricidad, pero todo ellos habrá de hacerse con unas reglas estrictas marcadas por una autoridad central que aseguren que este sistema complejo que es la Red eléctrica funcione de un modo estable para todos sus miembros.

Por último el entorno mas seguro para sus miembros: el orgullo del león. Aquí la sofisticación de las actividades y la importancia de las mismas pone las barreras de entrada altas, la complejidad es alta, pero al mismo tiempo hay una orquestación fuerte, a veces central, desde poderes públicos, y todo el mundo tienen un papel y las reglas de relación están claras y la captura de valor depende del valor de tu aportación.  El futuro de laos Sistemas de Salud tienen todas las características de acabar teniendo este perfil y estar formado por pocos pero grandes agentes con unas reglas de relación entre ellos y con los usuarios, los pacientes, muy estrictas y claras. El servicio que un consumidor recibe en este entorno es muy elevado pero su coste también puede llegar a serlo.

Averiguar a que ecosistema se parece nuestro sector nos ayudará a evaluar nuestros riesgos y nuestras estrategias de futuro. Con carácter general el Informe recomienda tres actuaciones para todas las empresas en un mundo organizado en ecosistemas:

  • cambio de mentalidad en las organizaciones para crear valor de modos diferentes
  • conectarse más con terceros, tender más puentes, ampliar las posibilidades de colaboración.
  • facilitar los cambios, hacer más ágil ala organización, eliminar las barreras que nos impidan cambiar si es preciso para sobrevivir

Nuestra actividad económica se va a dar en ecosistemas que hemos de entender y para eso es importante recordar lo que los biólogos nos dicen de los seres vivos y que es aplicable a las empresas: “Ningún ser u organismo vive aislado en la naturaleza. Su vida depende de otros seres, lugar, suelo, agua y otros elementos que le dan alimento y protección”